viernes, 29 de julio de 2022

Curso y capacitaciones - Serie: Aprender a aprender

 TÉCNICAS PARA APRENDER A APRENDER
LA LECTOESCRITURA COMO TÉCNICA PARA EL AUTOAPRENDIZAJE


Toda labor educativa debe ser educación hacia la libertad. Para alcanzar esta exigencia, el educando debe ser el constructor y causa principal de su aprendizaje. Esto se manifiesta, cuando el alumno encuentra sentido a lo que aprende y esto sucede cuando relaciona de forma adecuada su vida con los conceptos aprendidos.

Eso solamente se puede lograr a través de una formación integral de la persona, tomando como base los cuatro pilares de la educación: aprender a ser, aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a convivir.

SEG –Servicios Educacionales Globales quiere contribuir a fomentar esa formación, hoy más que nunca necesaria, ofreciendo este curso “Técnicas para aprender a aprender: La lectoescritura como como técnica para el autoaprendizaje” a todas aquellas personas que estén interesadas en aprender a aprender.


SEG-educa.com

viernes, 22 de julio de 2022

Hablemos de Educación

El arte de escribir
Entrevista a la magister Mónica Yépez, experta en enseñanza de la escritura

PRIMERA PREGUNTA


SEG -Servicios Educacionales Globales: Hernán Rodríguez Castelo en su libro Cómo escribir bien afirma que escribir no es cosa de “superdotados”, que todos podemos aprender a hacerlo. ¿Cómo enseñamos ese arte de escribir bien a niños, jóvenes y adultos?

Mónica Yépez: Existe el mito de que escribir bien es solo para superdotados, pero esto no es así. Si bien es cierto que escribir es un proceso difícil, complejo, pues comprende aspectos cognitivos, retóricos y sociales que llevan a tomar decisiones acerca del para qué escribir, qué escribir, para quién escribir -y, por eso, escribir es incluso difícil hasta para los expertos-; sin embargo, la buena noticia es que “todos podemos aprender a escribir bien”, si utilizamos metodologías apropiadas para hacerlo.

¿Cómo enseñar a escribir bien? Este es uno de los retos pedagógicos más grandes a los que se enfrenta un profesor. Sin embargo, la respuesta es simple y general: para aprender a escribir bien, hay que escribir. Para ello, el profesor debe crear muchísimas posibilidades para que el estudiante pueda escribir en la clase, en un espacio seguro y de respeto, donde se sienta confiado de poder expresar lo que piensa y siente, sin temor. Para ello, es importante que el profesor reconozca al estudiante como una persona que puede escribir y esto lo hace justamente permitiéndole que escriba acerca de sí mismo, acerca de su vida, de sus experiencias, de sus creencias, de sus motivaciones; dejándole que exprese su voz, tenga una opinión, manifieste una posición.

Además, es importante que el estudiante sea leído. En este sentido, se vuelve necesario que el profesor comparta los textos del estudiante para que este haga una retroalimentación adecuada de lo que está escribiendo; incluso, sería lindo que las escuelas organicen eventos donde se pueda dar a conocer el trabajo de los alumnos. Pero esto implica un cambio en la forma cómo actualmente se enseña a escribir, porque ahora existe una despersonalización del estudiante como escritor, él no se siente escritor, así no tiene posibilidades para crecer como tal.

Pero también en este proceso de enseñanza-aprendizaje para escribir bien hay que cambiar algunos roles, como, por ejemplo, el del profesor. El profesor debe ser un guía, un acompañante del estudiante en todo este proceso, dándole continua retroalimentación. Actualmente, el profesor cumple una función, por decir lo menos, dictatorial, se limita a enseñar gramática y ortografía y como tal se convierte en un policía que está a la caza de las fallas en gramática y ortografía y no cumple la función de ser un facilitador del aprendizaje de la escritura por parte del estudiante.

Por fin, este proceso también debe cumplirse con el grupo, con toda la clase. Hoy por hoy, existen muchas actividades colaborativas que pueden darse dentro y fuera del aula; los estudiantes deben compartir entre ellos sus textos para que, entre ellos, también se dé una retroalimentación. La retroalimentación, en definitiva, es superimportante en el crecimiento de los estudiantes como escritores. Luego, todos estos cambios debemos introducirlos en nuestro modelo actual de enseñanza de la escritura para poder enseñar a escribir adecuadamente a los alumnos.

SEGUNDA PREGUNTA


SEG -Servicios Educacionales Globales: Sucede muchas veces que cuando pedimos a nuestros estudiantes que escriban un ensayo o que elaboren un comentario sobre algún tema en particular, nos encontramos con textos gramaticalmente bien estructurados, pero carentes de ideas, es decir, se escribe sí -y a veces mucho- pero no se dice nada, ¿significaría eso que nuestros estudiantes no poseen -parafraseando a Descartes- un “pensamiento claro y distinto”?

Mónica Yépez: Esta es una pregunta muy buena. Y nuevamente nos lleva a nuestro modelo tradicional de enseñanza de la escritura. La preocupación de los profesores es que los estudiantes escriban textos gramaticalmente correctos. Sin embargo, la gramática no sirve para enseñar a escribir textos. Sirve para enseñar a construir oraciones, pues la gramática se mueve a nivel de las oraciones. Pero la gramática no enseña a generar ni a vincular ideas ni a producir textos. Hay muchas investigaciones que prueban que la gramática definitivamente no sirve para enseñar escribir. Pero, además, prueban que incluso puede ser perjudicial. Por ejemplo, el profesor afanoso que, para enseñar a escribir, se convierte en editor de los textos de sus alumnos. Corrige entonces todos los errores gramaticales y ortográficos. Como resultado tenemos un texto marcado en rojo. El estudiante, al recibirlo, no tiene interés en entender ni en corregir dichos errores porque el texto ya fue entregado y ya fue calificado. Pero, además, aunque serviría corregirlos, son demasiadas los errores y esto resulta abrumador para el estudiante. Como consecuencia, el estudiante se desmotiva para escribir porque sabe que no lo hace bien (en términos gramaticales).  El profesor no se ha enfocado en el contenido ni ha dado ninguna retroalimentación de lo más importante: las ideas.

¿Y qué pasó con el profesor? Este perdió su tiempo, pues, aunque tenga buenas intenciones de enseñar a escribir sus alumnos, estas no sirven de mucho si aplica el método tradicional.  Enseñar a escribir, resulta entonces una actividad frustrante para el profesor.

Tú haces alusión a que los estudiantes no producen textos claros distintos en las clases. Y de alguna forma es verdad. Nuestro modelo actual se centra especialmente en la producción de textos expositivos. El profesor selecciona el tema del texto (no hay lugar para la elección del estudiante) y el estudiante, para cumplir con su trabajo, reproduce conocimiento construido por terceras personas. Pero no ha realizado ningún tipo de procesamiento, análisis ni conexión de ideas. El estudiante no tiene la opción de mostrar su pensamiento ni de dar su opinión, porque los textos que debe producir están destinados solamente a que el estudiante exponga su conocimiento sobre un tema. Entonces nuestro modelo olvida enseñar a los alumnos justamente de lo que tú estás hablando: de la habilidad del estudiante para que aprenda a pensar, a analizar, a tener un pensamiento crítico. Y esto es muy lamentable porque estas son habilidades indispensables para al estudiante en su vida personal, académica, laboral e incluso en su vida cívica. Hoy más que nunca nuestra sociedad necesita pensadores críticos, y nuestro modelo no está contribuyendo para ello.

Pero sí me gustaría hacer una aclaración. Los y las estudiantes del Ecuador tienen muchas capacidades intelectuales y tienen mucho potencial. Pensemos por ejemplo lo que actualmente están haciendo. Por su cuenta, los chicos escriben canciones, blogs, tuits, cuentos e historias y hacen videos. Y al producir todas obras, los estudiantes están demostrando que son autores. Están mostrando que tienen un pensamiento claro, un pensamiento distinto. Están dando sus opiniones. Y está demostrando que lo hace efectivamente. Sus canciones conmueven. Sus tuits movilizan. Sus historias entretienen. Sus videos informan, denuncian injusticias y aspectos de la realidad que no todos conocemos. Entonces no se trata de que los chicos y chicas ecuatorianos no tengan un pensamiento claro instinto. Lo tienen. Los profesores y las instituciones educativas tenemos que aprovechar en el aula de estas capacidades y potenciales de los alumnos ecuatorianos.

TERCERA PREGUNTA


SEG -Servicios Educacionales Globales: Tú dices que la Gramática no sirve para enseñar a escribir textos. También dices que los jóvenes, a través de las RRSS, escriben mucho y se hacen entender. ¿Para qué entonces hacer una corrección de estilo a esos textos? ¿Por qué darles coherencia? ¿Para qué corregir sus faltas ortográficas?

Mónica Yépez: Cuando tú estás escribiendo textos informales, entonces, de hecho, la Gramática es muy relajada, no hay estructuras complejas; de hecho, podemos utilizar frases, oraciones ni siquiera completas y, sin embargo, nos entendemos. En un contexto informal, utilizamos expresiones cotidianas, utilizamos una cantidad de dichos, palabras coloquiales; pero –por ejemplo– si tú le vas a hacer una invitación a un amigo tuyo para que venga a comer el sábado por la noche, tú no le dices: “Estimado Juanito, la presente tiene como objeto invitarte a cenar el sábado por la noche”. Tú le dices: “Oye, vamos a hacer una comida el fin de semana. A ver si caes con unas bielas” y así está perfecto. Y si además has usado abreviaturas, emoticones, pues, está perfecto.

Pero cuando sales de lo informal y entras al campo de lo formal, la cosa cambia. Los registros deben cambiar. Los tonos de las expresiones deben cambiar. Cambia el vocabulario que se utiliza, pues ya no se utilizará expresiones coloquiales. Quizá se use un vocabulario más sofisticado y un lenguaje técnico. Luego, la Gramática será más complicada.

Aquí, sí quiero hacer una aclaración. Antes hemos dicho que no es necesario enseñar Gramática y Ortografía para enseñar a escribir; sin embargo, es muy importante que enseñemos Gramática y Ortografía, pero con una salvedad: planteándonos cómo enseñamos Gramática y Ortografía, en qué momento y con qué fin.

También habíamos hablado de este proceso de escritura –no cierto–. Entonces, al final, cuando el autor, el escritor, el estudiante, ya sabe que decir, ya tiene organizado su texto, cuando ya está casi listo el texto, entonces es ahí cuando viene la edición y en este momento es donde nos fijamos con mucho detalle en la Gramática y Ortografía. Esto entonces solo al final del proceso de la escritura. Además, esto ocurre dentro del aula de clase, porque fuera, cuando los textos ya salen a circulación, cuando ya están publicados, entonces hay que ser muy exigentes con todos los aspectos del texto. Un texto debe ser impecable en cuanto al contenido, en cuanto a la organización de ideas, tiene que ser lógico, coherente y para eso la Gramática debe ser impecable, debe ser pulida, porque, de lo contrario, el texto no es entendible. Entonces, sí se debe diferenciar estas cuestiones de la Gramática y la Ortografía en cuanto si son fuera o dentro del aula de clase y en qué momento las enseñas.






Hablemos de Educación

Los procesos cognitivos en la educación. Entrevista al filósofo Alex Fabián Mejía, profesor de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE)


PREGUNTA: Hace algunos meses se presentaron los resultados de las pruebas PISA y en estos, Ecuador perdía el año en Matemáticas y apenas aprobada en Comprensión de Lectura y Ciencias Naturales. Fundamentalmente con las Matemáticas, ¿por qué a los estudiantes ecuatorianos les cuesta aprender esta materia que tiene relación con el Razonamiento Lógico?

El filósofo Alex Fabián considera que existen dos causas por las cuales los estudiantes ecuatorianos tienen dificultades para aprender las Matemáticas y otras materias abstractas como la Lógica, una es que se quiere enseñar las Matemáticas sin pasar por lo concreto de la realidad y la otra, no se toma en cuenta la realidad cultural del ecuatoriano cuya matriz es más emotiva que racional.




PREGUNTA: La matriz de pensamiento de los pueblos latinoamericanos y, por ende, del Ecuador, es más emotiva que racional, ¿cómo educamos a niños y jóvenes a raciocinar efectivamente tomando en cuenta esa realidad?

Para el filósofo Alex Fabián, la clave para educar en ese raciocinar consistiría en alcanzar unas Matemáticas interculturales, una Lógica intercultural, un pensamiento intercultural. Afirma que la educación tradicional ha vaciado el pensamiento propio de nuestras culturas y ha impuesto un pensamiento de otros lugares y sin un contexto. Luego enseñar las Matemáticas, enseñar la Lógica, es educar interculturalmente que es educar en la complementariedad. Nuestra tarea como docentes es, entonces, educar tomando en cuenta los contextos propios del Ecuador.



PREGUNTA: Se cree que la Ciencia se fundamenta exclusivamente en el pensamiento lógico y, como ejemplo, se presenta la Ciencia que se hace en Europa o Estados Unidos. ¿Podemos nosotros como latinos, como ecuatorianos, hacer esa Ciencia siendo que nuestros contextos de pensamiento son más emotivos que racionales?

El filósofo Alex Fabián afirma que sí se puede hacer Ciencia similar a la europea o estadounidense. Como ejemplo nos dice que hay muchos científicos latinos en grandes centros de investigación en Europa o EE. UU. y al revés, muchos científicos de esas regiones haciendo Ciencia en nuestros países latinoamericanos. Sostiene, sin embargo, que el vacío existente se da en la ausencia de una Ciencia alternativa a la occidental, una Ciencia fundamentada en nuestros propios procesos y contextos. Dicha Ciencia de América Latina sería complementaria a la occidental, incluso se estaría hablando de un pensamiento abstracto propio, engendrado desde nuestra realidad.



PREGUNTA: ¿Cómo podemos enseñar a hacer Ciencia a los niños y jóvenes en las escuelas y colegios del país?

De acuerdo con el filósofo Alex Fabián, el llegar a conocer tiene ciertos momentos: uno primero del entrenamiento, del manejo del vocabulario, del lenguaje, que demora unos 10 años, y que tiene como fin manejar óptimamente una materia. Luego otro, de 10 años más, para producir ciencia, y otro de 20 años más para innovar. Según el filósofo, lo que los niños y jóvenes deben hacer en escuelas y colegios es “jugar a ser científicos” para, justamente, aprender las “reglas del juego”. Serán, entonces, niños y jóvenes haciendo ciencia, filosofía, lógica al nivel de lo que son: niños y jóvenes. El problema se da, muchas veces, en quien enseña las reglas de ese juego. Muchos profesores nunca han hecho ni ciencia ni filosofía ni lógica y están a cargo de enseñar esas materias. Nadie puede enseñar a jugar algo si nunca él mismo aprendió a jugarlo.


PREGUNTA: Las pruebas estándar, como las Pruebas de Aptitud Académica, el examen Ser Bachiller, ¿son instrumentos validos de evaluación en nuestros contextos de pensamiento?

El filósofo Alex Fabián afirma que las Pruebas de Aptitud Académica, el examen Ser Bachiller, son exámenes diseñados para un IQ básico. Su eficiencia radica en el número grande de preguntas que debe ser respondido en muy poco tiempo, es decir, miden concentración. Luego no evalúan inteligencia ni predicen desempeño académico futuro. A pesar de ello, sí son instrumentos válidos para seleccionar o no estudiantes para una carrera universitaria; no obstante, es incompleta. Se podría añadir en esta selección cuestiones como el récord académico o una entrevista personal que muestre otros factores de la persona como su parte emocional, por ejemplo. Ahora bien, al ser exámenes que solamente miden concentración, responder a sus preguntas implica hacer un ejercicio mínimo de reflexión lógica, pero aprender este debería ser un proceso de toda la formación académica, no de unos pocos meses antes de la prueba.




PREGUNTA: En un mundo como el de hoy, lleno de RRSS, juegos de video, Netflix, etc., ¿cómo invitamos a niños y jóvenes a leer, resolver juegos lógicos, solucionar problemas matemáticos, sudokus, y otros, para que desarrollen su razonamiento lógico?

Para el filósofo Alex Fabián, la propuesta se basa, siguiendo al filósofo norteamericano Matthew Lipman, en integrar los procesos lógicos a la cotidianidad de jóvenes y niños a través de la lectura de novelas; estas servirían de disparadores para aprender el razonamiento y descubrir las estructuras lógicas. La lectura de estas novelas, escritas siempre en contextos de niños y jóvenes y que posibilitan el descubrimiento de las estructuras lógicas, debe ser complementado con el diálogo entre pares, facilitado obviamente por el docente. Así, se estable un círculo facilitador que parte desde la realidad, por medio de la lectura, y continúa a través del diálogo, como decodificador de esa esa realidad, hacia el descubrimiento de esas estructuras o modelos lógicos. Con el conocimiento de esos modelos, el joven o el niño, puede hacer aplicaciones hacia otro tipo de realidades, usando igualmente el diálogo. Este círculo de conocimiento es, en opinión del filósofo Alex Fabián, lo que se llama ciencia, siguiendo el modelo propuesto por John Dewey quien pensaba que la ciencia es el resultado de un trabajo de una comunidad de científicos.

Servicios: Asesoría integral en la elaboración de proyectos de investigación



Asesoría integral en la elaboración de trabajos de investigación:

Es usual que al terminar el ciclo curricular de una carrera y tener que realizar el Proyecto de Investigación para graduarse, encontrar un serie de limitaciones para elaborar este tipo de trabajos. En SEG – Servicios Educacionales Globales, a través del proyecto SCRIBO, podemos asesorarte para que tu trabajo se vuelva eficiente, efectivo y económico.

Cursos y capacitaciones - Serie: Aprender a aprender

 CÓMO ELABORAR UN PROYECTO DE INVESTIGRACIÓN




Recuerdo que cuando terminé el ciclo curricular de mi carrera y debía realizar la tesis para graduarme, me di cuenta de todas mis limitaciones en cuanto a conocimientos para elaborar este tipo de trabajos. Enfrentarse a ese reto sin las fortalezas necesarias sí que puede producir temor, ansiedad y frustración.

Esta situación no es de ningún modo particular. La mayoría de estudiantes la experimenta al tener que enfrentar un trabajo de investigación. Justamente, buscando solventar esta necesidad queremos ofrecer el curso virtual "Aprende cómo elaborar un Trabajo de Investigación".

En este curso, el estudiante adquirirá el necesario conocimiento sobre técnicas y metodologías relacionadas con la elaboración de trabajos de investigación. Al finalizarlo, el participante será capaz de elaborar su propio trabajo utilizando las herramientas adquiridas en cada módulo, conjugadas con los conocimientos, habilidades y aptitudes adquiridos en sus estudios superiores.

jueves, 21 de julio de 2022

Aprehendamos Ecuador

 OCIO, TIEMPO LIBRE Y EDUCACIÓN


Vacaciones: palabra maravillosa para estudiantes y palabra que pone en apuros a sus padres. En Ecuador, llegan las vacaciones escolares para el régimen Sierra que coinciden con los días soleados, vientos fuertes y cielos azules del verano. ¿Qué hacer con niños y adolescentes para que aprovechen positivamente su tiempo libre? Pues la respuesta es de sentido común: hay que cambiar aulas, libros y cuadernos por otros elementos que interesen a los chicos, pero que también eduquen, porque el desarrollo físico, intelectual y emocional de todos ellos no puede tener vacaciones.

Ocio, tiempo libre y negocio

Los antiguos griegos entendían con claridad los conceptos de ocio y negocio. Para ellos, el ocio no era aquel tiempo libre que rompe el horario de trabajo ─como se entiende en nuestras sociedades capitalistas─, más bien era el tiempo de paz, armonía, reflexión, contemplación, aprendizaje, búsqueda de la verdad por sí misma. Por eso, la experiencia del ocio la diferenciaban claramente de otras vivencias.

Actualmente, la sociedad de consumo trata de confundir el ocio con el tiempo libre que dejan las obligaciones laborales. Este se presenta como justa recompensa por la sacrificada labor cotidiana. Por ello, un mercado de felicidad y de disfrute se abre como posibilidad para llenar ese tiempo libre. Ese mercado promociona desde actividades turísticas y culturales hasta el ir de compras a los centros comerciales o simplemente no hacer nada más que mirar televisión.

Sin embargo, ocio y tiempo libre son dos cosas diferentes. La única coincidencia es que en ambas, el tiempo es una constante. En cambio, la diferencia fundamental entre ellas es la capacidad de sentido. Ciertamente, el ocio tiene capacidad de sentido, mientras que el tiempo libre, no. Esa posibilidad de sentido del ocio potencia encuentros creativos y satisfactorios que originan desarrollo personal y social.

El ocio no es un acto de consumo, como se pretende mostrar con el tiempo libre, más bien es gratuidad en sí mismo. Es un regalo que se puede dar un individuo, libre y voluntariamente. Por eso, siguiendo esa misma idea, el ocio puede interpelar acerca de nuestra libertad, puede cuestionar si lo que hacemos en nuestras vidas es lo que verdaderamente deseamos o nos gusta.

De esta forma, el ocio se relaciona con el poder-ser, el poder-hacer e incluso el poder-pensar por nuestra propia cuenta. En el ocio nos encontramos con nosotros mismos, nos construimos a nosotros mismos haciendo lo que realmente queremos hacer. El tiempo libre –en cambio– es ese tiempo que tratamos de llenar con pasatiempos, sin un sentido cierto.

Para los antiguos griegos, la contemplación era la acción fundamental para alcanzar el buen ocio. Y contemplar ─para estos sabios antiguos─ era sumirse, por ejemplo, en la belleza de un amanecer, era disfrutar de una animada conversación con los amigos, era contemplar la mirada de la persona amada. Pensaban que con la contemplación se podía llegar a aprender lo bueno y lo malo de las cosas y esto suponía poder encontrar la verdad. Además, la contemplación era entendida como admiración, como fascinación por lo misterioso. El negocio, por su parte, era la negación del ocio, asociado al trabajo obligatorio y quienes tenían que trabajar eran los esclavos.

En nuestro tiempo, la educación de escuelas, colegios y universidades enseña y prepara para el negocio, no para el ocio. No obstante, niños, adolescentes y jóvenes ─y por qué no decirlo adultos─ deben ser reeducados en el ocio. A este respecto afirmaba el viejo Aristóteles, quizá más joven en sus ideas que muchos de nosotros:

(…) hay cierta educación que debe darse a los hijos, no por ser útil ni necesaria, sino por ser liberal y hermosa [...] Por tanto, deben aprenderse y formar parte de la educación algunas cosas orientadas a ocupar el ocio en la diversión, y que estas enseñanzas y esos conocimientos tienen en sí mismos su finalidad; mientras que las referentes al trabajo hay que considerarlas necesarias y en virtud de otros beneficios.[1]

Ocio y aprendizaje

Nuestro sistema educativo, lleno de cursos, horarios, planes, programas, no está pensado para educar en el ocio. Para cambiar eso, habrá que trastocar todo ese sistema “esclerótico”. Se deberán proponer -por ejemplo- nuevos objetivos que cambien la idea de educar solo para el trabajo obligatorio por el de “aprender para la vida”. Para ello, se tendrán que crear nuevos contenidos en donde se incluya el aprendizaje de esas cosas “inútiles” para producir y ganar dinero, pero “hermosas” para la construcción de la persona. Los centros de enseñanza no tienen por qué ser únicamente las aulas de una escuela, colegio o universidad; pueden serlo el hogar, el parque, un ambiente natural, un museo, un club, etc. Y los maestros han de estimar menos las calificaciones y más los conocimientos y todavía más los valores, pues no basta informar a los estudiantes, hay que sobre todo formarles.

Además, la educación para el ocio supondrá la puesta en práctica de todo aquello que se va conociendo. Es claro que niños y jóvenes no pueden ser meros espectadores de todo aquello que les ayude a crecer; deben ser actores de sus juegos, de sus prácticas, de sus aprendizajes. De esta manera irán aprendiendo a pensar por sí mismos más que aceptar pasivamente el pensamiento de los otros, aprenderán a ser críticos, aprenderán a ser libres y responsables.

Por último, la educación para el ocio tendrá como único propósito volver a desarrollar la capacidad de asombro, la fascinación por lo insondable. “Lo más bello que podemos experimentar ─digo alguna vez Albert Einstein─ es la cara misteriosa de la vida. Es la cuna, el sentido fundamental del verdadero arte y de la verdadera ciencia. Quien no lo conoce, quien no es capaz de maravillarse ni de sorprenderse, es persona muerta. Sus ojos se han apagado.”[2]


Ocio, juego y Naturaleza

El aprender jugando es fundamental para niños, adolescentes y jóvenes. El ocio –en este sentido– se relaciona con lo lúdico. En efecto, a través del juego se otorgan otros significados a la realidad, muchas veces opuestos a los que, por lo general, se le da, pues al jugar se aborda esa realidad desde la imaginación. Así, jugando, la persona se acerca a lo simbólico, que es otro ámbito de la naturaleza humana.

Ciertamente, esta triada conceptual “ocio-juego-aprendizaje” lleva a complejizar el mundo, a llenarle de significantes y significados nuevos, a entenderle desde la vivencia personal y grupal, desde la alegría del jugar. En tal sentido, se rompe con la cotidianidad, llena de trabajo obligado, horarios que cumplir, tiempos libres llenos con nada.

Y sin lugar a dudas, las mejoras actividades lúdicas para niños, adolescentes y jóvenes son aquellas que se realizan al aire libre, en contacto con la Naturaleza. Estas actividades tienen un doble propósito: entretener y educar. La naturaleza es por esencia la maestra de la vida y de la libertad, pues es, en último término, el sustento vital del ser humano. Como dice Edgar Morin, “somos Naturaleza” y, por ello, cuando entramos en contacto con ella, sea en la montaña, en el mar, en el campo, en el bosque, en el páramo, somos nosotros mismos y nos sentimos en libertad. Así, en la Naturaleza, la vivencia del ocio conjuga la parte interna de nosotros con lo externo que nos sostiene.

Dicha experiencia debe ofrecérsela a todo niño, adolescente y joven para que pueda gozar del descubrimiento y la contemplación de su Madre Tierra, admirándole en sus diversas expresiones, como pueden ser la exuberancia de sus selvas, la majestuosidad de sus montañas y volcanes, la vitalidad de sus mares, la hermosura de sus paisajes. Que pueda vivir en ella, juegos, aventuras y sueños fantásticos que le lleven a conocerse a sí mismo para saber quién es y dónde habita. Que le lleven a aprender lo que es trabajar en equipo, en solidaridad, en comunión y con ello aprender lo que es bueno y lo que es malo y de ese modo crezca en valores que le hagan conducirse apropiadamente por la vida.

Además, que le hagan aprender que en este gran planeta azul solo somos inquilinos y, por tanto, responsables de su cuidado y preservación, que no tenemos más derechos que los que tienen los otros seres vivos que habitan con nosotros, que no tenemos más derechos que los hombres y las mujeres, que en el futuro, habitarán este tercer planeta desde el Sol. Que, con sus correrías, saltos, piruetas e incluso caídas, crezcan en edad y en estatura, pero, principalmente, que vayan educándose para la vida. Una vida en armonía consigo mismos, con los otros y con la Naturaleza, más allá de ese modelo de vida que nos vende la sociedad de consumo.

 



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[1] ARISTÓTELES. Política, p. 1338a y b.

[2] EINSTEIN, Albert (1991) Mi visión del mundo. Barcelona: Tusquets.


Tiempo de lectura: 10 min.